domingo, 18 de diciembre de 2011

Perdón no es igual que olvido

Por años mi carta de presentación fue la sumisión. Esa que te impide expresar aquella idea, loca o racional, que te cruce por la mente. Pero con el tiempo el látigo de la indiferencia, de la crueldad, de la maldad, de la desilución azotó una y mil veces mi fragil y pequeño corazón. Cuesta creer que la gente en la que más confías pueda llegar a fallarte, a TRAICIONARTE, pero pasa, me paso y MUCHO. Tuve una educación de princesa, con aires de chica terrenal, pero siempre intentando que mis valores se ciñeran a la honestidad, a lo bueno, a eso que pocos valoran pero que de verdad vale. Y fue así que cuando llegó la desilución acompañada de un dolor tan inmenso vestido de negro cuesta decir: "Ok, te perdono" pero yo pude hacerlo, una y mil veces. Pero con el tiempo me daba cuenta que poca gente toma consideración a esa capacidad de personas (como yo) de perdonar y continuar, entonces ¿merecen verdaderamente un perdón? La respuesta es: SI. Y no tanto por esa gente que dañó sin compasión,  sino por uno mismo.
Aprendí que cargar recelos, maldad, rencor no le hace más daño que a uno mismo. Y es una cruz que pesa, pesa tanto que quizá pudo haberse quebrado este cuerpo débil por cargarla y ahora no estaría escribiendo estas líneas. Pero afortunadamente el perdón VERDADERO logró que mi alma se regocijara en la sapiencia de dar una nueva oportunidad a quien lo merece o no. Y fue así que perdoné hasta las canalladas más terribles propinadas por seres que amo. Es raro que esas personas que más quieres te lastimen, pero el dolor es más grande he intenso en la medida de la importancia que le des al causante. A mi ellos ME IMPORTABAN DEMASIADO.
Pero quién dijo que la vida era sencilla, uno de esos tantos óbices que me tenía preparado es una antesala para angustias y pesares futuros. Los tomaré de la forma más humana y racional posible. Pero de todas maneras creo que si bien la memoria es frágil, como una amiga mía me dijo, debe siempre almacenar esas cosas como antecedentes. Cometer el mismo error dos veces es de tontos. Entonces concluyo esta nota, que es una catarsis más que otra cosa, con mi frase cliché: "Yo perdono, pero nunca olvido".


Esta canción es un ballenato realmente bueno. A veces sería genial tener la posibilidad de mandar algunas personas a "LA TIERRA DEL OLVIDO"

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