Son inagotables sus fuerzas al menear su pequeño pero esbelto cuerpo. Su silueta, más que admirada celada, termina convenciendo al más tarado de los hombres. Ella es una chica que a primera impresión aparenta 10 años menos de los que tiene. Sus ojos, temidos por algunos, son un registro de las huellas del pasado. Una mirada impávida y hasta agotada dan muestra de lo que pesa cargar una vida así.
Ella es "Anna".
Ella nació hace 21 abriles. Luchona por naturaleza, ya que a su llegada algo le impedía vivir. Su corazón débil, desde el primer suspiro que dio, le auguraba momentos de dolor y pena: "No niña, no te toco fácil, o la luchas o a un nicho pronto te irán a visitar". Entonces Decidió que vivir era lo que quería y su corazón, a los breves minutos de salir del calor de su madre, recien comenzó a latir: "Esta viva", exclamó con alegría el doctor de turno.
Poco tuvo que luchar en adelante para estar bien, todo se lo auguraron sus padres. Era feliz, plena y absolutamente cómoda. Bendita vida!
Pero hasta lo fácil es aburrido a veces. Emprendió caminos rocosos y nublados, ya no era tan sencillo llegar a la meta. Pero había algo la ayudaba a vencerse rápido, a preferir la muerte que segir luchando. Sentimientos de tristeza, de soledad eran cosa de todos los días. Rodeada de gente y sola a la vez. Horas infernales de llanto imparable que a fin de cuentas nada solucionaban.
Un día descubrió que en sus genes llevaba una enfermedad que a la larga es tan mortal como cualquier otra enfermedad.
Depresión. No fue fácil asumirlo. Pero ya estaba ahí, y tenía que lidear con su cruel destino. Habian días en los que creia estaba curada, pero no. Su felicidad la hacían otros, y no ella misma.
Hasta que por su camino apareció un hombre de bata blanca diciendole: "dejame ayudarte", ella lo miró y le dijo: "si no me quiero ayudar yo misma ¿qué va a hacer usted?" entonces él se alejó y no hubo más oportunidad.
Alegre, por ratos, triste, todo el tiempo, pero no deja de ser una persona que espera felicidad para ella. Aunque de forma errada la asocie a otras personas, como bien lo sabe, no se atreve a ser feliz estando sola. Y así nadie la va a querer, si ella misma no se quiere.
Y esta canción define perfectamente a esta chica. Dulce pero perversa.
La perfecta soltera
Joven llena de vivencias propias y ajenas que esta dispuesta a revelarlas. Historias ciertas o falsas que las contará cuando y como le plazca.
sábado, 18 de febrero de 2012
viernes, 17 de febrero de 2012
Me negaron
A esta edad, la llamada plenitud de la vida de los alocados he importantes años veinte, la autosuficiencia es más que una religión a seguir. Definitivamente el estudiar y trabajar te dan aires de independencia. Nada te pasa, caminas con ángeles quienes se encargan de alejarte de lo malo y procurarte buenas escusas al momento de llegar tarde a casa. Sí, me siento así.
Una mujer equilibrada, llena de energías y talento que espera cada oportunidad para demostrarlo. Pero aún en la plácida idea de sentirme autosuficiente para lidear con lo que la vida me ponga encima, siempre es preciso de una fuerza que me ayude a seguir.
Y esa fuerza siempre la asocié a los hombres. Sí, ahi vamos otra vez con ellos.
Siempre sentí que Dios me negó el apoyo de ellos. Primero decidió, antes de nacer, que mejor sería no ver a mis abuelos. Uno murió de cancer, y el otro por un golpe determinante en la cabeza. Igual los amo.
De ahí, si bien me asignó un padre, este no cumplió ni con la mitad de los requisitos para serlo. Dicen que nadie nace aprendiendo a ser padres, pero ¿no creen que han sido suficiente 21 años para aprender algo? Con el todo iba en reversa, de mi heroe paso a ser el villano despiadado d emi vida. Pero igual siguo, igual ahí.
Y finalmente él. Ese hombre al que mi corazón escogió para amar decidió renunciar a lo nuestro y fue en busca de otros amores. Los encontró.
El punto es que por ahora esa fuerza de hombre siento que me hace falta. La dureza de un rostro que me diga lo más correcto he intente controlar a esa fiera que a veces en mi se desata. Pero mientras la unica que debe lidear con eso soy YO.
Una mujer equilibrada, llena de energías y talento que espera cada oportunidad para demostrarlo. Pero aún en la plácida idea de sentirme autosuficiente para lidear con lo que la vida me ponga encima, siempre es preciso de una fuerza que me ayude a seguir.
Y esa fuerza siempre la asocié a los hombres. Sí, ahi vamos otra vez con ellos.
Siempre sentí que Dios me negó el apoyo de ellos. Primero decidió, antes de nacer, que mejor sería no ver a mis abuelos. Uno murió de cancer, y el otro por un golpe determinante en la cabeza. Igual los amo.
De ahí, si bien me asignó un padre, este no cumplió ni con la mitad de los requisitos para serlo. Dicen que nadie nace aprendiendo a ser padres, pero ¿no creen que han sido suficiente 21 años para aprender algo? Con el todo iba en reversa, de mi heroe paso a ser el villano despiadado d emi vida. Pero igual siguo, igual ahí.
Y finalmente él. Ese hombre al que mi corazón escogió para amar decidió renunciar a lo nuestro y fue en busca de otros amores. Los encontró.
El punto es que por ahora esa fuerza de hombre siento que me hace falta. La dureza de un rostro que me diga lo más correcto he intente controlar a esa fiera que a veces en mi se desata. Pero mientras la unica que debe lidear con eso soy YO.
martes, 14 de febrero de 2012
El hombre perfecto
Te amo ¿Sabías? Y es el amor más puro y bueno que alguien podría sentir por ti. Me alegro con tu alegría, me apena tu pena, y estoy ahi, aunque no lo veas.
En las noches me convierto en ángel, aullento a las pesadillas y angustias para que te dejen dormir. Me acuesto contigo para hacerte compañía y que no, no te sientas mas nunca solo.
Mi amor, mi dulce y eterno amor, hoy te hablé y correspondiste, pero a medias. A lo que me tienes acostumbrada.
Llevo años soñando contigo, con aquel momento que nos lleve a la más profunda entrega de dos labios hábidos por un beso más. Sueño que mañana reconocerás que también me amas, me pedirás perdón por el tiempo perdido y con tu más hermosa sonrisa aplacarás estos años de angustía por no tenerte.
Amor, hay días que he muerto, y lo hice porque aunque sepa como acabará esta historia me aferro a una posible "fueron felices para siempre". Yo sé que no ocurrirá, es más te lo prohibo porque temo que alguna iniciativa tuya me bloquee y deje de amarte. Eso no quiero.
Y es que te amo porque en mi mente y corazón se dibujaron tu perfecta figura sumada a una personalidad que decidí asignarte por conveniencia. Porque necesitaba creer que eras aquello por lo que un corazón día con día lucha, porque necesitaba un consuelo a el tormento de saber que la soledad llegaría a irrumpir mi vida y adueñarse de ella, porque lo necesitaba, necesite crear al hombre perfecto.
No existes, ni espero que te hayan creado, pero igual en mis horas de fantasía es maravilloso contar contigo como protagonista de mi novela. Es confuso, pero lo que si es real es que todos necesitamos amar.
En las noches me convierto en ángel, aullento a las pesadillas y angustias para que te dejen dormir. Me acuesto contigo para hacerte compañía y que no, no te sientas mas nunca solo.
Mi amor, mi dulce y eterno amor, hoy te hablé y correspondiste, pero a medias. A lo que me tienes acostumbrada.
Llevo años soñando contigo, con aquel momento que nos lleve a la más profunda entrega de dos labios hábidos por un beso más. Sueño que mañana reconocerás que también me amas, me pedirás perdón por el tiempo perdido y con tu más hermosa sonrisa aplacarás estos años de angustía por no tenerte.
Amor, hay días que he muerto, y lo hice porque aunque sepa como acabará esta historia me aferro a una posible "fueron felices para siempre". Yo sé que no ocurrirá, es más te lo prohibo porque temo que alguna iniciativa tuya me bloquee y deje de amarte. Eso no quiero.
Y es que te amo porque en mi mente y corazón se dibujaron tu perfecta figura sumada a una personalidad que decidí asignarte por conveniencia. Porque necesitaba creer que eras aquello por lo que un corazón día con día lucha, porque necesitaba un consuelo a el tormento de saber que la soledad llegaría a irrumpir mi vida y adueñarse de ella, porque lo necesitaba, necesite crear al hombre perfecto.
No existes, ni espero que te hayan creado, pero igual en mis horas de fantasía es maravilloso contar contigo como protagonista de mi novela. Es confuso, pero lo que si es real es que todos necesitamos amar.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Escapando del amor
Mucho tiempo ha pasado desde que "decidí" estar alejada de una relación de pareja. ¿Motivos? ¿Les parece poco no haber atinado al indicado? Si de algo puedo jactarme es de mi sexto sentido ultradesarrollado que pilla lo que no le conviene. Y así fue.
Hace poco me di cuenta que estaba enamorada. Reconozco ese sentimientos porque es el más puro y bueno de todos. No comprende de celos o egoismos, acepta la felicidad del ser amado donde sea, incluso con quien sea. Así no sea yo. Entonces me di cuenta que lo amaba. No es sencillo pasar del gusto al amor, y yo lo amo. No es un amor que me haga daño, porque dicen que el amor verdadero nunca es correspondido.
En fin, el sigue en mi corazón pero ya no habita las 24 horas del día mis sentimientos. ¿Qué paso? Nada. No llego "otro" ni mucho menos. Mi vida es curiosa. Estoy enredada en una seudorelación con un compañero del trabajo. Al comienzo pensé que me era del todo indiferente, pero no fue así.
Caí en su tramposo juego de seducción, y me dejé llevar cual colegiala que augura un nuevo hombre en su vida.
Siendo franca, él no es mi tipo. Pero su poder de convencimiento me atrapa.
Yo, confiada de mi seguridad y determinación al momento de buscar algo, hoy divago en tiendas por horas al no convencerme de comprar algo. Y algo similar me ocurre con él. Es una prenda que siento me hará lucir bien, es decir sentirme bien.
Pero luego le busco la falla y es ahí cuando decido no comprarlo. Dejarlo.
No se mucho de él, pero tampoco creo estar jugando con sus sentimientos. Las mentiras de los hombres puedo olerlas de millas de distancia, y a él se las pillo una a una. No es sincero. Pero si determinado.
Quiso besarme y lo hizo. Sus locuras a diario hormiguean mi cuerpo, sabe como hacerlo. Lo sabe.
Algunas opinarán qu con el tiempo borrará en mi esa huella que dejó Facundo. Sí, el amor de mi vida.
Pero guiada por ese instinto mio estoy segura que él NO ES.
Seguiré en su juego, soy mujer, y a unos a brazos y a unos besos no le soy esquiva, menos de alguien que sí lográ moverme. Y aunque odie que sus palabras toquen mi oido por su exagerada proximidad, desearía sentirlo una vez más. Solo una, para sentirme VIVA.
Hace poco me di cuenta que estaba enamorada. Reconozco ese sentimientos porque es el más puro y bueno de todos. No comprende de celos o egoismos, acepta la felicidad del ser amado donde sea, incluso con quien sea. Así no sea yo. Entonces me di cuenta que lo amaba. No es sencillo pasar del gusto al amor, y yo lo amo. No es un amor que me haga daño, porque dicen que el amor verdadero nunca es correspondido.
En fin, el sigue en mi corazón pero ya no habita las 24 horas del día mis sentimientos. ¿Qué paso? Nada. No llego "otro" ni mucho menos. Mi vida es curiosa. Estoy enredada en una seudorelación con un compañero del trabajo. Al comienzo pensé que me era del todo indiferente, pero no fue así.
Caí en su tramposo juego de seducción, y me dejé llevar cual colegiala que augura un nuevo hombre en su vida.
Siendo franca, él no es mi tipo. Pero su poder de convencimiento me atrapa.
Yo, confiada de mi seguridad y determinación al momento de buscar algo, hoy divago en tiendas por horas al no convencerme de comprar algo. Y algo similar me ocurre con él. Es una prenda que siento me hará lucir bien, es decir sentirme bien.
Pero luego le busco la falla y es ahí cuando decido no comprarlo. Dejarlo.
No se mucho de él, pero tampoco creo estar jugando con sus sentimientos. Las mentiras de los hombres puedo olerlas de millas de distancia, y a él se las pillo una a una. No es sincero. Pero si determinado.
Quiso besarme y lo hizo. Sus locuras a diario hormiguean mi cuerpo, sabe como hacerlo. Lo sabe.
Algunas opinarán qu con el tiempo borrará en mi esa huella que dejó Facundo. Sí, el amor de mi vida.
Pero guiada por ese instinto mio estoy segura que él NO ES.
Seguiré en su juego, soy mujer, y a unos a brazos y a unos besos no le soy esquiva, menos de alguien que sí lográ moverme. Y aunque odie que sus palabras toquen mi oido por su exagerada proximidad, desearía sentirlo una vez más. Solo una, para sentirme VIVA.
miércoles, 25 de enero de 2012
El departamento de mis pesadillas
Mi departamento es un espacio que cada vez veo acrecentarse. Su silencio fue lo que me cautivó para comprarlo. Ahora, ese silencio, es lo que de él más detesto. Tengo 28 años, periodista de profesión y escritora por afición. Llevo años buscando lo mejor para mi, para la princesa de papá. Joyas, ropa fina y zapatos elegantes abundan en mi guardaropa. Pero mi interior y mi espacio vital estan completamente vacíos.
No dejo de pensar que tal vez mi labia insipida me hace sentir insuficiente, mi facha típica poco atrayente. Hoy, en el recuento de los daños, veo mis logros laborales y me enorgullecen, pero mi dedicación exagerada por conseguirlos me alejó de lo importante: amar.
La bipolaridad se ha convertido en mi carta de presentación, días en los que digo "Sí, estoy sola, pero feliz", como otros en los que "Estoy sola, y completamente deprimida". Frases que hoztigaron a mis amigas, quienes poco tienen para decir ya que su estado civil en facebook o es "en una relación", "casada", "comprometida" y hasta la menos agraciada de mis amigas "en una relación complicada". ¿Y yo? Ni a eso llego. Mis relaciones fueron tan fugaces que apenas y mi memoria puede alcanzarlas. Dos hombres en mi vida lograron marcarla de manera significativa. Ambos son felices, al lado de mujeres bellas y buenas. Ni los envidio, ni les deseo felicidad plena, aunque al comienzo sus vidas aquejaron a la mia hoy no son más que fantasmas a quienes no temo.
De todas formas no es fácil no invocarlos al repensar mi vida amorosa. Sentirte que realmente fuiste maravillosa, perfecta como ellos en algun momento lo dijeron. Hoy, le pregunto a Dios a qué se debe que mi bondad no haya tenido resultados, su respuesta aún la espero.
No lo culpo, ni le rezo a algún santo para que me haga el milagrito. Simplemente espero que me siga acompañando en cada momento de soledad que ocupa, en realidad, mis 24 horas del día.
Dicen que para cada hombre en este mundo hay 7 mujeres, creo que soy una de esas saladas que no llegó a ser la escogida. Maldita monogamia. Bueno en verdad no, odiaría ser una esposa más.
Sentada en el suelo, abrazada a la orilla de mi cama, hay días que lloro, tanto hasta que del cansancio me entrego por completo al sueño.
Y al despertar me siento pequeña, incluso más pequeña del medio metro que mido. Y el departamento se torna enorme, una cueva tenebrosa sin final, pero no me da miedo, porque se que en ella nisiquiera un moustro la habita. Solo yo y mi soledad.
No dejo de pensar que tal vez mi labia insipida me hace sentir insuficiente, mi facha típica poco atrayente. Hoy, en el recuento de los daños, veo mis logros laborales y me enorgullecen, pero mi dedicación exagerada por conseguirlos me alejó de lo importante: amar.
La bipolaridad se ha convertido en mi carta de presentación, días en los que digo "Sí, estoy sola, pero feliz", como otros en los que "Estoy sola, y completamente deprimida". Frases que hoztigaron a mis amigas, quienes poco tienen para decir ya que su estado civil en facebook o es "en una relación", "casada", "comprometida" y hasta la menos agraciada de mis amigas "en una relación complicada". ¿Y yo? Ni a eso llego. Mis relaciones fueron tan fugaces que apenas y mi memoria puede alcanzarlas. Dos hombres en mi vida lograron marcarla de manera significativa. Ambos son felices, al lado de mujeres bellas y buenas. Ni los envidio, ni les deseo felicidad plena, aunque al comienzo sus vidas aquejaron a la mia hoy no son más que fantasmas a quienes no temo.
De todas formas no es fácil no invocarlos al repensar mi vida amorosa. Sentirte que realmente fuiste maravillosa, perfecta como ellos en algun momento lo dijeron. Hoy, le pregunto a Dios a qué se debe que mi bondad no haya tenido resultados, su respuesta aún la espero.
No lo culpo, ni le rezo a algún santo para que me haga el milagrito. Simplemente espero que me siga acompañando en cada momento de soledad que ocupa, en realidad, mis 24 horas del día.
Dicen que para cada hombre en este mundo hay 7 mujeres, creo que soy una de esas saladas que no llegó a ser la escogida. Maldita monogamia. Bueno en verdad no, odiaría ser una esposa más.
Sentada en el suelo, abrazada a la orilla de mi cama, hay días que lloro, tanto hasta que del cansancio me entrego por completo al sueño.
Y al despertar me siento pequeña, incluso más pequeña del medio metro que mido. Y el departamento se torna enorme, una cueva tenebrosa sin final, pero no me da miedo, porque se que en ella nisiquiera un moustro la habita. Solo yo y mi soledad.
martes, 27 de diciembre de 2011
LA PLAYA (segunda parte)
En la primera y última noche de ese encuentro ambos fueron a un lugar a dejar que fluyera el ritmo al compás de la música. Rafael observaba cada uno de los movimientos de Roxana, lo estaban llevando a la locura, lo estaban haciendo “olvidar”. Roxana se dejaba llevar por el sonido de las canciones y coordinaba perfectamente cada espacio de su delgado cuerpo. La luz reflejaba su mirada, y la su baile era el centro de atención de toda la fiesta, pero más aún de Rafael, a quien se le cruzó la idea de amarla por siempre. Ella, imparable en la pista de baile, cautivó a más de uno, y de pronto un hombre se le acerca, la toma de la muñeca y le pregunta:
-¿Bailamos preciosa?
-No, ahora suélteme.
Ni un superhéroe habría podido actuar mejor que Rafael, se acercó al tipo y de un empujón lo tiro al piso.
-Déjala imbécil.
El hombre, tambaleándose por el golpazo propinado por el héroe nocturno, de forma amenazante huyó de la escena. Roxana rió de su acto de valentía.
-Tampoco era para tanto Rafa, yo podía sola, o qué ¿Te dieron celos?
Rafael tras, haber fracasado como héroe, asoma en su mirada un notorio fastidio por el comentario de Roxana.
-Bueno para la otra te defiendes sola entonces.
Roxana comprendía su fastidio, lo tomó de la cintura, le besó el cuello y al oído cariñosamente le susurro: “vamos afuera por favor”. Rafael accedió a su pedido, ya la molestia había pasado, pero mucha intriga habitaba en él. Caminando hacia la playa, que de noche es tan solitaria, ella agarra su mano y posa su cabeza en su hombro. La duda en él lo estaba comiendo.
-Sí, sí quiero hacerlo. Pero no por eso deberíamos tener una relación, sabes que eso no es para mí.
Y otra vez ella adivinaba su pensamiento. Quería pasar esa noche con ella, haciendo lo que jamás hizo, amar con el cuerpo. Pero temía el rechazo de Roxana, y más aún tener que soportar tenerla solo una noche y luego desconocerla. Si bien esa idea no le agradaba le atraía enormemente el hecho de tener su “primera vez”.
-No quiero faltarte el respeto, sé que no eres de esas mujeres que…
-Ay ya cállate que tus palabrerías sí me ofenden.
Rafael se sintió en más confianza para poder volcar su pasión y sucumbir al placer. Se besaron, lentamente. Luego dejaron caer sus cuerpos a la arena y el mar, únicos testigos de esa plena entrega. El se sentía verdaderamente tímido he inexperto. Roxana, quien se envalentonó y le pidió hacerlo, estaba totalmente perdida sin saber qué hacer. Al notarlo, algo en Rafael le indicaba que hacer, el deseo, el placer, no lo sabía. Se acercó al oído de ella y le dijo: si esto te satisface ¿por qué cohibirse? Roxana sonrió y asintió. No hacía falta experiencia, solamente dejarse llevar.
Rafael abre los ojos, estaba acostado en la cama de la habitación en la que se hospedó en su estancia en el “paraíso”. De pronto a su mente llegó la imagen de Roxana caminando con él hacia el cuarto, ambos descansaron en el cuarto, pero solo uno despertó ahí. Además de forma somnolienta recordó las palabras de Roxana: “gracias amor, esto jamás de me olvidará, lo guardaré en mi desde hoy. Y cuando quiera recordarte y sentirte me sumergiré en el mar”. ¿Cuándo quiera recordarte? ¿Se trataba de un discurso de despedida? Rafael corrió hacia la habitación de Roxana por más intentos que hizo nadie abrió a su puerta: “Hace media hora se fue la señorita de ese cuarto”, amablemente le comentó el botones quien traía a una nueva pareja al hotel.
Raudo corrió hacia el terminal en donde estaba seguro la hallaría. Y fue así. Desde una de las ventana del ómnibus reposaba el rostro de Roxana, lágrimas caían de sus ojos, quienes miraban al vació. Vacío que en un instante fue llenado por él. Vio a Rafael. El le hacia señas para que bajase del auto, ella pese a sus lágrimas sonreía muy feliz porque al menos lo pudo ver por ultima vez. “TE AMO” gritaba desesperado Rafael. Roxana con sus manos le decía adiós.
-¿Bailamos preciosa?
-No, ahora suélteme.
Ni un superhéroe habría podido actuar mejor que Rafael, se acercó al tipo y de un empujón lo tiro al piso.
-Déjala imbécil.
El hombre, tambaleándose por el golpazo propinado por el héroe nocturno, de forma amenazante huyó de la escena. Roxana rió de su acto de valentía.
-Tampoco era para tanto Rafa, yo podía sola, o qué ¿Te dieron celos?
Rafael tras, haber fracasado como héroe, asoma en su mirada un notorio fastidio por el comentario de Roxana.
-Bueno para la otra te defiendes sola entonces.
Roxana comprendía su fastidio, lo tomó de la cintura, le besó el cuello y al oído cariñosamente le susurro: “vamos afuera por favor”. Rafael accedió a su pedido, ya la molestia había pasado, pero mucha intriga habitaba en él. Caminando hacia la playa, que de noche es tan solitaria, ella agarra su mano y posa su cabeza en su hombro. La duda en él lo estaba comiendo.
-Sí, sí quiero hacerlo. Pero no por eso deberíamos tener una relación, sabes que eso no es para mí.
Y otra vez ella adivinaba su pensamiento. Quería pasar esa noche con ella, haciendo lo que jamás hizo, amar con el cuerpo. Pero temía el rechazo de Roxana, y más aún tener que soportar tenerla solo una noche y luego desconocerla. Si bien esa idea no le agradaba le atraía enormemente el hecho de tener su “primera vez”.
-No quiero faltarte el respeto, sé que no eres de esas mujeres que…
-Ay ya cállate que tus palabrerías sí me ofenden.
Rafael se sintió en más confianza para poder volcar su pasión y sucumbir al placer. Se besaron, lentamente. Luego dejaron caer sus cuerpos a la arena y el mar, únicos testigos de esa plena entrega. El se sentía verdaderamente tímido he inexperto. Roxana, quien se envalentonó y le pidió hacerlo, estaba totalmente perdida sin saber qué hacer. Al notarlo, algo en Rafael le indicaba que hacer, el deseo, el placer, no lo sabía. Se acercó al oído de ella y le dijo: si esto te satisface ¿por qué cohibirse? Roxana sonrió y asintió. No hacía falta experiencia, solamente dejarse llevar.
Rafael abre los ojos, estaba acostado en la cama de la habitación en la que se hospedó en su estancia en el “paraíso”. De pronto a su mente llegó la imagen de Roxana caminando con él hacia el cuarto, ambos descansaron en el cuarto, pero solo uno despertó ahí. Además de forma somnolienta recordó las palabras de Roxana: “gracias amor, esto jamás de me olvidará, lo guardaré en mi desde hoy. Y cuando quiera recordarte y sentirte me sumergiré en el mar”. ¿Cuándo quiera recordarte? ¿Se trataba de un discurso de despedida? Rafael corrió hacia la habitación de Roxana por más intentos que hizo nadie abrió a su puerta: “Hace media hora se fue la señorita de ese cuarto”, amablemente le comentó el botones quien traía a una nueva pareja al hotel.
Raudo corrió hacia el terminal en donde estaba seguro la hallaría. Y fue así. Desde una de las ventana del ómnibus reposaba el rostro de Roxana, lágrimas caían de sus ojos, quienes miraban al vació. Vacío que en un instante fue llenado por él. Vio a Rafael. El le hacia señas para que bajase del auto, ella pese a sus lágrimas sonreía muy feliz porque al menos lo pudo ver por ultima vez. “TE AMO” gritaba desesperado Rafael. Roxana con sus manos le decía adiós.
LA PLAYA (primera parte)
LA PLAYA
Era el lugar ideal para reinventarse y dejar atrás su mala racha amorosa. Eran las 10 de la mañana, del día uno de enero “que perfecta ocasión para empezar de cero”, pensaba él viendo la fórmula para sanar sus heridas. Rafael caminaba por la orilla, viendo cómo se dibujaban las huellas de sus pies en la arena húmeda, pensaba que de esa forma aquella mujer había marcado su corazón. El horizonte era visualizado por sus bellos ojos, quienes buscaban un por qué al conflicto afectivo en el que se veía envuelto. Estas cosas no solían pasarle a él ¿enamorarse? Cosa de locos, lo creyó en algún momento Rafael, quien ahora pregona su locura a quien en su camino ande.
-A veces preferiría morirme.
-Pues que malagradecido eres con la vida.
Una joven con un vestido blanco se puso a su costado, como una especie de sombra, que en ese momento actuó como la voz de una seudoconciencia inexistente en el amor.
-¿Roxana? ¿Qué haces aquí?
- Vivir y ser feliz, todo eso a lo que tú te niegas.
Rafael sonrió y una ola mojó sus pies. Y las palabras de Roxana empaparon su ser.
-Mira que venir a encontrarte hasta por acá es…, quería alejarme de todos y tú.
-Aparezco de la nada. Lo sé. No te creas el importante, lo he hecho con muchos.
-Jajaja por un momento me sentí especial al creer que un ser divino te habría enviado hacia mí con un objetivo.
-No lo sé, déjame descubrir mi misión el resto del día. ¿Te parece?
-Bien.
La conversación se extendió hasta la 1 de la tarde. Esas tres horas fueron suficientes para “conocerse a la perfección” y seguir sus instintos.
-No se si este bien o mal pero tengo tantas ganas de besarte.
-Y si lo correcto no te satisface ¿Por qué cohibirse?
Los nervios de Rafael eran evidentes, pero Roxana decidió enseñarle como dar amor y él estaba más que presto a aprender la lección. Ella toma su mano y la lleva a su cintura, del resto él se encargaría. Fueron largos minutos de una entrega total, de infrenables deseos que se volcaban en sus cuerpos. Por un instante se separaron y acostados en la arena Rafael pensaba qué seguía después de aquello.
-No, después de esto no “formalizaremos”, no pasará más de lo que hoy nos daremos el uno al otro. Así que no te mates pensando en qué decirme.
Rafael sentía que Roxana leía uno a uno sus pensamientos, y realmente estaba extasiado de que fuera así.
-A veces preferiría morirme.
-Pues que malagradecido eres con la vida.
Una joven con un vestido blanco se puso a su costado, como una especie de sombra, que en ese momento actuó como la voz de una seudoconciencia inexistente en el amor.
-¿Roxana? ¿Qué haces aquí?
- Vivir y ser feliz, todo eso a lo que tú te niegas.
Rafael sonrió y una ola mojó sus pies. Y las palabras de Roxana empaparon su ser.
-Mira que venir a encontrarte hasta por acá es…, quería alejarme de todos y tú.
-Aparezco de la nada. Lo sé. No te creas el importante, lo he hecho con muchos.
-Jajaja por un momento me sentí especial al creer que un ser divino te habría enviado hacia mí con un objetivo.
-No lo sé, déjame descubrir mi misión el resto del día. ¿Te parece?
-Bien.
La conversación se extendió hasta la 1 de la tarde. Esas tres horas fueron suficientes para “conocerse a la perfección” y seguir sus instintos.
-No se si este bien o mal pero tengo tantas ganas de besarte.
-Y si lo correcto no te satisface ¿Por qué cohibirse?
Los nervios de Rafael eran evidentes, pero Roxana decidió enseñarle como dar amor y él estaba más que presto a aprender la lección. Ella toma su mano y la lleva a su cintura, del resto él se encargaría. Fueron largos minutos de una entrega total, de infrenables deseos que se volcaban en sus cuerpos. Por un instante se separaron y acostados en la arena Rafael pensaba qué seguía después de aquello.
-No, después de esto no “formalizaremos”, no pasará más de lo que hoy nos daremos el uno al otro. Así que no te mates pensando en qué decirme.
Rafael sentía que Roxana leía uno a uno sus pensamientos, y realmente estaba extasiado de que fuera así.
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