martes, 27 de diciembre de 2011

LA PLAYA (segunda parte)

En la primera y última noche de ese encuentro ambos fueron a un lugar a dejar que fluyera el ritmo al compás de la música. Rafael observaba cada uno de los movimientos de Roxana, lo estaban llevando a la locura, lo estaban haciendo “olvidar”. Roxana se dejaba llevar por el sonido de las canciones y coordinaba perfectamente cada espacio de su delgado cuerpo. La luz reflejaba su mirada, y la su baile era el centro de atención de toda la fiesta, pero más aún de Rafael, a quien se le cruzó la idea de amarla por siempre. Ella, imparable en la pista de baile, cautivó a más de uno, y de pronto un hombre se le acerca, la toma de la muñeca y le pregunta:
-¿Bailamos preciosa?  
-No, ahora suélteme.
 Ni un superhéroe habría podido actuar mejor que Rafael, se acercó al tipo y de un empujón lo tiro al piso.
-Déjala imbécil.
El hombre, tambaleándose por el golpazo propinado por el héroe nocturno, de forma amenazante huyó de la escena. Roxana  rió de su acto de valentía.
-Tampoco era para tanto Rafa, yo podía sola, o qué ¿Te dieron celos?
Rafael tras, haber fracasado como héroe,  asoma en su mirada un notorio fastidio por el comentario de Roxana.
-Bueno para la otra te defiendes sola entonces.
Roxana comprendía su fastidio, lo tomó de la cintura, le besó el cuello y al oído cariñosamente le susurro: “vamos afuera por favor”. Rafael accedió a su pedido, ya la molestia había pasado, pero mucha intriga habitaba en él. Caminando hacia la playa, que de noche es tan solitaria, ella agarra su mano y posa su cabeza en su hombro. La duda en él lo estaba comiendo. 
-Sí, sí quiero hacerlo. Pero no por eso deberíamos tener una relación, sabes que eso no es para mí.
Y otra vez ella adivinaba su pensamiento. Quería pasar esa noche con ella, haciendo lo que jamás hizo, amar con el cuerpo. Pero temía el rechazo de Roxana, y más aún tener que soportar tenerla solo una noche y luego desconocerla. Si bien esa idea no le agradaba le atraía enormemente el hecho de tener su “primera vez”.
-No quiero faltarte el respeto, sé que no eres de esas mujeres que… 
-Ay ya cállate que tus palabrerías sí me ofenden.
Rafael se sintió en más confianza para poder volcar su pasión y sucumbir al placer. Se besaron, lentamente. Luego dejaron caer sus cuerpos a la arena y el mar, únicos testigos de esa plena entrega. El se sentía verdaderamente tímido he inexperto. Roxana, quien se envalentonó y le pidió hacerlo, estaba totalmente perdida sin saber qué hacer. Al notarlo, algo en Rafael le indicaba que hacer, el deseo, el placer, no lo sabía. Se acercó al oído de ella y le dijo: si esto te satisface ¿por qué cohibirse? Roxana sonrió y asintió. No hacía falta experiencia, solamente dejarse llevar.
Rafael abre los ojos, estaba acostado en la cama de la habitación en la que se hospedó en su estancia en el “paraíso”. De pronto a su mente llegó la imagen de Roxana caminando con él hacia el cuarto, ambos descansaron en el cuarto, pero solo uno despertó ahí. Además de forma somnolienta recordó las palabras de Roxana: “gracias amor, esto jamás de me olvidará, lo guardaré en mi desde hoy. Y cuando quiera recordarte y sentirte me sumergiré en el mar”. ¿Cuándo quiera recordarte? ¿Se trataba de un discurso de despedida? Rafael corrió hacia la habitación de Roxana por más intentos que hizo nadie abrió a su puerta: “Hace media hora se fue la señorita de ese cuarto”, amablemente le comentó el botones quien traía a una nueva pareja al hotel.
Raudo corrió hacia el terminal en donde estaba seguro la hallaría. Y fue así. Desde una de las ventana del ómnibus reposaba el rostro de Roxana, lágrimas caían de sus ojos, quienes miraban al vació. Vacío que en un instante fue llenado por él. Vio a Rafael. El le hacia señas para que bajase del auto, ella pese a sus lágrimas sonreía muy feliz porque al menos lo pudo ver por ultima vez. “TE AMO” gritaba desesperado Rafael. Roxana con sus manos le decía adiós.        


LA PLAYA (primera parte)

LA PLAYA

Era el lugar ideal para reinventarse y dejar atrás su mala racha amorosa. Eran las 10 de la mañana, del día uno de enero “que perfecta ocasión para empezar de cero”, pensaba él viendo la fórmula para sanar sus heridas. Rafael caminaba por la orilla, viendo cómo se dibujaban las huellas de sus pies en la arena húmeda, pensaba que de esa forma aquella mujer había marcado su corazón. El horizonte era visualizado por sus bellos ojos, quienes buscaban un por qué  al conflicto afectivo en el que se veía envuelto. Estas cosas no solían pasarle a él ¿enamorarse? Cosa de locos, lo creyó en algún momento Rafael, quien ahora pregona su locura a quien en su camino ande.
-A veces preferiría morirme.
-Pues que malagradecido eres con la vida.
Una joven con un vestido blanco se puso a su costado, como una especie de sombra, que en ese momento actuó como la voz de una seudoconciencia inexistente en el amor.
-¿Roxana? ¿Qué haces aquí?
- Vivir y ser feliz, todo eso a lo que tú te niegas.
Rafael sonrió y una ola mojó sus pies. Y las palabras de Roxana empaparon su ser.
-Mira que venir a encontrarte hasta por acá es…, quería alejarme de todos y tú.
-Aparezco de la nada. Lo sé. No te creas el importante, lo he hecho con muchos.
-Jajaja por un momento me sentí especial al creer que un ser divino te habría enviado hacia mí con un objetivo.
-No lo sé, déjame descubrir mi misión el resto del día. ¿Te parece?
-Bien.
La conversación se extendió hasta la 1 de la tarde. Esas tres horas fueron suficientes para “conocerse a la perfección” y seguir sus instintos.
-No se si este bien o mal pero tengo tantas ganas de besarte.
-Y si lo correcto no te satisface ¿Por qué cohibirse?
Los nervios de Rafael eran evidentes, pero Roxana decidió enseñarle como dar amor y él estaba más que presto a aprender la lección. Ella toma su mano y la lleva a su cintura, del resto él se encargaría. Fueron largos minutos de una entrega total, de infrenables deseos que se volcaban en sus cuerpos. Por un instante se separaron y acostados en la arena Rafael pensaba qué seguía después de aquello.
-No, después de esto no “formalizaremos”, no pasará más de lo que hoy nos daremos el uno al otro. Así que no te mates pensando en qué decirme.
Rafael sentía que Roxana leía uno a uno sus pensamientos, y realmente estaba extasiado de que fuera así.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Perdón no es igual que olvido

Por años mi carta de presentación fue la sumisión. Esa que te impide expresar aquella idea, loca o racional, que te cruce por la mente. Pero con el tiempo el látigo de la indiferencia, de la crueldad, de la maldad, de la desilución azotó una y mil veces mi fragil y pequeño corazón. Cuesta creer que la gente en la que más confías pueda llegar a fallarte, a TRAICIONARTE, pero pasa, me paso y MUCHO. Tuve una educación de princesa, con aires de chica terrenal, pero siempre intentando que mis valores se ciñeran a la honestidad, a lo bueno, a eso que pocos valoran pero que de verdad vale. Y fue así que cuando llegó la desilución acompañada de un dolor tan inmenso vestido de negro cuesta decir: "Ok, te perdono" pero yo pude hacerlo, una y mil veces. Pero con el tiempo me daba cuenta que poca gente toma consideración a esa capacidad de personas (como yo) de perdonar y continuar, entonces ¿merecen verdaderamente un perdón? La respuesta es: SI. Y no tanto por esa gente que dañó sin compasión,  sino por uno mismo.
Aprendí que cargar recelos, maldad, rencor no le hace más daño que a uno mismo. Y es una cruz que pesa, pesa tanto que quizá pudo haberse quebrado este cuerpo débil por cargarla y ahora no estaría escribiendo estas líneas. Pero afortunadamente el perdón VERDADERO logró que mi alma se regocijara en la sapiencia de dar una nueva oportunidad a quien lo merece o no. Y fue así que perdoné hasta las canalladas más terribles propinadas por seres que amo. Es raro que esas personas que más quieres te lastimen, pero el dolor es más grande he intenso en la medida de la importancia que le des al causante. A mi ellos ME IMPORTABAN DEMASIADO.
Pero quién dijo que la vida era sencilla, uno de esos tantos óbices que me tenía preparado es una antesala para angustias y pesares futuros. Los tomaré de la forma más humana y racional posible. Pero de todas maneras creo que si bien la memoria es frágil, como una amiga mía me dijo, debe siempre almacenar esas cosas como antecedentes. Cometer el mismo error dos veces es de tontos. Entonces concluyo esta nota, que es una catarsis más que otra cosa, con mi frase cliché: "Yo perdono, pero nunca olvido".


Esta canción es un ballenato realmente bueno. A veces sería genial tener la posibilidad de mandar algunas personas a "LA TIERRA DEL OLVIDO"

sábado, 10 de diciembre de 2011

Angel disfrazado de amiga

En esta vida existen diferentes tipos de amores: a los padres, hijos, abuelos, pareja, amigos etcetera. Y con respecto al amor de amigo  he sido bendecida con la fortuna de rodearme de verdaderas y buenas amistades. Todas me importaban mucho, pero llegó una a removerme el corazón por completo. Mucha gente nos juzgó, la vieron mal y hasta la llamaron "reemplazo". Pero ella es: mi mejor amiga.
Un día le pedí que me acompañara a ver a un amigo a lo que respondió: "no, mejor ve tu". Nunca me enojo, menos con ella, pero le dije de forma fría "ok, chau entonces" y vino alguien más que se quedó a su lado mientras su rostro se apagaba ante mi terrible desplante. Yo fui a mi destino, ella regresó con nuestros amigos para, como todas las tardes después de clase, decidir en el paradero, después de pensarlo mucho, qué micro tomar para dirigirse a sus destinos.
Pero al terminar de verlo bajé las escaleras y a lo lejos la vi. Venía hacia mi lagrimosa y con un amor en sus ojitos que abrazaba mi pena: "Me dijeron que ya no seríamos más amigas, que ya no me quieres y que te olvidarías de mi", me abrazó tan fuerte como si se tratase un reencuentro de años. Yo sorprendida, gratamente, la abracé y contuve mis ganas de llorar: "¿quién te dijo eso?"
Aveces la gente no mide sus comentarios y piensa que un chiste de doble sentido es indefenso. Desde ese momento comprendí cuánto me quería esa niña, y el afecto incondicional que mutuamente consolidamos día con día. Pocas veces uno tiene la certeza de que alguien no te fallará, ese alguien para mi fue ella. Mi amiga, mi confidente, una persona que se tragó mis mentiras y en el fondo reía porque me conoce demasiado y me descubre de inmediato.
Amo las horas en las que decidimos viajar en una máquina del tiempo y volar a los 80, época a la que pertenecemos. Cantar las canciones, que si bien nos hieren, nos hace felices porque compartimos muchas cosas en común, sobre todo ... ella lo sabe. Y así le dedicaré muchas notas a esa persona tan maravillosa que Dios decidió poner en mi camino. Mi ángel, sin duda alguna, un ángel al que amo y amaré siempre.

Busqué una canción que pudiera decirte de mis sentimientos: NO LA HALLE. Pero esta se asemeja mucho y te la dedico: Amada.

La prioridad convertida en opción

Si alguien tuvo una vida PERFECTA creo que fui yo. Hija de un rockero empedernido, ingeniero civil de profesión, era mi "Bob el constructor". Hija de una secretaría y experta en ventas. ¿Pareja ideal? Eso parecía. Dicen que el amor de una mujer es tan enorme que no precisa ser entendido, solo aceptado. Y el amor de ella era así: INCONDICIONAL. El de él, un poco flojo para mi gusto, pero reconozco que sí existía, bueno eso veían mis ojos.  Por 20 años manejaron sus venturas y desventuras, de una forma admirable y hasta envidiable. Todo lo que un día aprendí acerca de la familia, la mía era un vivo ejemplo de ello. Salidas en parejas, escapadas románticas que a veces me causaban asco. Un amor perfecto, y completaron su felicidad con 4 difíciles pero bueno hijos.
Pero la situación de "familia feliz" empezaba a empobrecerse. Discuciones, falta de empleo de papá y el amor excesivo de mamá los llevaba a un aguante más que otra cosa. El amor caminaba en en un trapecio, y cargaba en sus hombros a 4 niños. Y pronto se adicionaría uno más.
Dicen que un niño trae felicidad, y viene con el pan bajo el brazo. Pero para ellos no fue así.
Si ahora decidieran separarse en el motivo figuraría, a mi entendimiento lo siguiente: "Se da por terminado este matrimonio ante la repentina he indeseable llegada de un quinto hijo" Diganme si es coherente. Para mi NO. Pero así pasó. Actualmente ellos estan separados y con discusiones ante la llegada de una posible "amante". De novela, pero bueno de eso se nutren ellas, de la realidad misma. Realidad que me tocó vivir y lo ando manejando como niño de 4 años en bici sin las ruedas posteriores, es decir tambaleando mucho.
La única conclusión a la que llego es que ya era hora de pisar tierra, yo vivía en Disneylandia, hasta tenía un principe azul. Pero todo tiene su final, y comprendí que aunque duela la decisión que tomen yo continuaré con mi vida. Solo se que mi ideal de casarme y tener hijos dejó de ser una prioridad para convertirse una opción. Opción que nosé si quiera tomar.

Esta canción me la envió una persona que amo demasiado. Realmente configura al 100% mis sentimientos con respecto a este trance duro de mi vida. Papá: "A veces he escuchado por fuera de su puerta Y he oído como mi madre lloraba por el He rezado por ella incluso más que por mí"

La historia de un desamor

Tomó mi mano, casi me vuelvo loca. Creo que nunca lo había hecho, hasta hoy. Y ese beso: ¡Dios!
La disco, en su mágica oscuridad y repleta de bulla, estaba dispuesta a ser partícipe de la noche intensa que nos tocó vivir. Yo tenía el corazón roto, destrozado y sin arreglo. El, simplemente era él, un hombre intenso pero simplista, humilde pero altivo, inteligente pero despistado. No advertía que las copas demás que bebí le abrirían paso a su hazaña: "tremenda hazaña". Por un segundo caí en lo deplorable que era mi situación, una tonta joven con un futuro por delante que arrastraba decepciones amorosas de su pasado. La sonrisa de mi rostro se borró y me aparté. Esos momentos típicos de película en los que el actor camina cabizbajo y meditabundo mientras que el resto se divierte y pese a la algarabía y frenesí imparable que nutre a los jóvenes apenas y siente ruido.Así me sentí. Caminé hacia la barra a perdir un trago, de esos a lo que soy adicta.
Bartender: Preciosa ¿Qué te sirvo?
Por un momento una ilusión quería alforar de mi cuerpo, pero ese cuento ya me lo sabía.
Yo: Un vodka.
Mi bebida favorita y compañía perfecta. Fue cuando mirando a la nada sentí un manotazo tirar de mi pequeña muñeca. Enfadada lo miré con un desprecio que desaparecía cuando su mirada en la mía se clavaba como puñal que luego aparece al darte cuenta de no era sino un "sueño".
Yo: ¿Qué?
El: ¿Qué haces sola?
Yo: Nose (voltié la mirada). Descansando un toque, ya regreso al grupo.
El: ¿Estas mareada?
Yo: Solo un poco, ya se me pasará. Sabes como me gusta tomar y ...
Siento de pronto que una de sus manos acaricia mi cintura. Realmente no podía creerlo. Me sentía desvanecer más y más hasta que...
Yo: ¿Porqué haces esto? Sabes que me daña.
Creo que disfrutaba de su juego, se esbozó en su rostro la sonrisa más perfecta que sentía era dedicada para mí. Y al callarme con sus dedos bruzcamente me llevó al encuentro sublime de su cuerpo y caímos en el beso más placentero y egoísta del mundo. Fueron varios minutos, sentía cada segundo que pasaba, bueno no, solo sentía que por un momento era mío y de nadie más. Pero me entró de pronto una culpa y angustia y lo aparte de mi.
Yo: ¿Ya, feliz? Ahora lárgate y déjame que ya tuviste lo que querías.
El: Perdón.
Y esa silueta, que sabía de memoria, se desdibujaba ante mis ojos. Pensando que era lo mejor lloré, lloré hasta que mi perfecto maquillaje se arruinara por completo. Salí de la disco, tomé un taxi y el timbre tan ridículo pero divertido de mensaje en mi celular sonó. "Pequeña no quiero herirte, seamos amigos ¿si?" ¿Era justo acaso pedirme eso? Limpiar sus estúpidas y sucias culpas con un "lo siento, seamos amigos", no, no era justo. Debió callarse y creer que en mí se marchitaría esa idea de seguir amándolo. Pero su estupidez pudo más, y morí con ello.


No, no es la historia de un amor pero si de un desamor: LA HISTORIA DE UN AMOR

Entrometida

Llevo un par de años nutriendome de la linguística, de diccionarios, de la literatura y de lo más importante: LA EXPERIENCIA. De modo que las palabras fluyan, en un curso permitido, y al redactarlas dejen "algo", no solo palabras y vistas cansadas por la lectura tan extensa que suelo hacer. Una de las cosas que más amo en esta vida es escribir. Pero SI creo se necesita un mínimo de preparación para hacerlo libremente, y no quedar en un intento de "buen blogger". Entonces más allá de saber qué decir también importa cómo decirlo. Y con el tiempo he ido aprendido a cómo escribir correctamente, pero ¿Tengo algo para decir? MUCHO, y con el tiempo lo iré haciendo.
El título de este humilde blog es en alución a mi condición casi innata y hasta perenne: la SOLTERIA. Pero ello no implica escribir constantemente de mi situación civil, lisiada emocional aún no creo ser. Así que abarcaré desde temas profundos hasta los más artificiales, obvio, desde mi perspectiva.

De todas formas en inevitable sentirme aún corta para escribir, igual lo hago porque entrometida, a veces soy.

Esta canción engloba bastante mi personalidad, y quería ponerla: GITANA.